En un mercado persa ( Ketèlbey)
El compositor británico Albert
William Ketèlbey, en su obra compuesta en 1920 “En un mercado persa” intenta
describir musicalmente el ambiente de un mercado de Bagdad.
Cada personaje tiene una música
diferente. Las que más se repiten en la obra son: la escena de los mercaderes,
con una música muy rítmica y alegre; y la de la princesa, con una música
tranquila y melódica.
La obra se compone de 10 escenas
diferentes:
1. Llegan lentamente los
camelleros
2. Los mendigos piden limosna.
3. Aparece una bella princesa.
4. Los malabaristas en el
mercado.
5. Los encantadores de
serpientes.
6. El paso del Califa por el
mercado.
7. Vuelven las voces de los
mendigos.
8. La princesa se prepara para
partir.
9. Los camelleros continúan su
camino.
10. El mercado se silencia. La
siguiente partitura corresponde a los dos primeros movimientos, la melodía de
la flauta es el canto de los mendigos.
Los instrumentos de la orquesta
que más destacan en esta obra musical son: violín, viola, violonchelo,
contrabajo y arpa (familia de cuerda); flauta travesera, oboe (familia de viento
madera); trompeta (familia de viento metal); timbales y sonajas (familia de
percusión).
Espero que la disfrutéis tanto
como yo cuando la escucho de nuevo.
Escuchar.
En un mercado persa _Albert W.Ketèlbey..mp4











Esta obra musical me trae dos momentos. Uno es de mi niñez. Tenía un amigo y a menudo iba a su casa. Su padre tenía una gran colección de discos de música clásica y allí descubrí a Ketelbey. Muchos años después, cuando me casé y recibí el vídeo de la boda, habían puesto una música maravillosa que no identifiqué. Un par de años despues, compré el CD y lo escuché completo. Esa música era la parte "tranquila y melódica" a la que haces referencia. Muy buena elección.
ResponderEliminarLas obras de Ketelbey muestran siempre una gama de descripciones, estados de ánimo y emociones. Aunque haya quienes la consideren ligera, tienen un encanto muy particular, Maribel.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo :-)
La primera vez que escuché En un mercado persa de Albert Ketèlbey sentí algo difícil de explicar, como si la música abriera una puerta a recuerdos que llevaba años guardados. Siempre me ha recordado a mi infancia: a las tardes tranquilas, a la imaginación desbordada y a esa sensación de descubrir mundos enormes sin salir de casa.
ResponderEliminarLa obra tiene algo muy especial; cada fragmento parece pintar una escena distinta. A veces puedo imaginar el bullicio del mercado, los vendedores, la gente caminando entre colores y aromas, y otras veces la música se vuelve más suave y casi nostálgica, como un recuerdo lejano. Esa mezcla entre aventura y melancolía es lo que más me emociona.
Escucharla hoy me produce una sensación parecida a abrir una caja de fotografías antiguas. No solo por la belleza de la composición, sino porque me conecta con una época más inocente, cuando todo parecía más sencillo y la música tenía el poder de hacer volar la imaginación durante horas. Ketèlbey consiguió crear una obra que no solo se escucha: se vive y se recuerda.
La primera vez que escuché En un mercado persa de Albert Ketèlbey sentí algo difícil de explicar, como si la música abriera una puerta a recuerdos que llevaba años guardados. Siempre me ha recordado a mi infancia: a las tardes tranquilas, a la imaginación desbordada y a esa sensación de descubrir mundos enormes sin salir de casa.
ResponderEliminarLa obra tiene algo muy especial; cada fragmento parece pintar una escena distinta. A veces puedo imaginar el bullicio del mercado, los vendedores, la gente caminando entre colores y aromas, y otras veces la música se vuelve más suave y casi nostálgica, como un recuerdo lejano. Esa mezcla entre aventura y melancolía es lo que más me emociona.
Escucharla hoy me produce una sensación parecida a abrir una caja de fotografías antiguas. No solo por la belleza de la composición, sino porque me conecta con una época más inocente, cuando todo parecía más sencillo y la música tenía el poder de hacer volar la imaginación durante horas. Ketèlbey consiguió crear una obra que no solo se escucha: se vive y se recuerda.