Johann Strauss – hijo
Era el 15 de octubre de 1844 cuando, Johann Strauss hijo, entró en la historia de la música. En ese día entró por primera vez, sin el consentimiento de su padre, Johann Strauss padre, en el Casino Dommayer de Hietzing con orquesta y composiciones propias. El público asistente al local, que se encontraba lleno hasta reventar, se entusiasmó con la actuación, pidiendo escuchar una canción más; teniendo que repetir hasta diecinueve veces algunas piezas. Daba comienzo una lucha tenaz entre padre e hijo por conseguir la hegemonía musical en Viena donde, a pesar del éxito conseguido por el hijo, acabó prevaleciendo el padre; el cual, en 1848, compuso la Marcha Radetzky para celebrar el retorno triunfal del octogenario mariscal de campo, tras conseguir la victoria contra Italia en la batalla de Custozza.
A pesar del carácter conservador del padre, el hijo no ocultaba su simpatía por la Revolución de 1848, granjeándose la desconfianza de la corte imperial. Aunque a pesar de esa desconfianza, tampoco la corte imperial escapó a la fascinación de su música. Es por eso que, a partir de 1851, tuvo acceso al Hofburg de Viena. El 27 de abril de 1854, con ocasión del matrimonio de Francisco José con la princesa bávara Isabel, llegó a dirigir el baile de la corte en los Redoutensäle.
El baile y las fascinantes melodías del vals conquistan el mundo entero, gracias a los numerosos viajes de Johann Strauss y sus hermanos por todo el mundo. Fue tal el éxito y popularidad alcanzados, que hasta 1865, diez años, pasó cada verano en el palacio Pawlowsk en su papel de celebridad. Los ingresos generados fueron la base del enorme patrimonio acumulado.
Johann Strauss compuso el himno oficioso de Austria, el “An der schönen blauen Donau”, que en su origen fue compuesta como melodía coral para el Männergesangsverein (Coro Masculino) de Viena. Fue estrenado el 15 de febrero de 1867 en el salón del Dianabad. A pesar del calor y de un programa extremadamente largo, el público pedía repeticiones una detrás de otra. El Danubio Azul, nombre con el que se lo conoce, había sido concebido como pieza coral. Poco después del estreno, Johann Strauss publicó una versión para orquesta que hizo furor en bailes y conciertos y, a día de hoy, es considerado como el vals por antonomasia.
A principios de junio de 1899, como consecuencia de una neumonía, cayó inconsciente, y el sábado 3 de junio, después de las 16 horas. murió en los brazos de Adele. El cortejo fúnebre salió de la Igelgasse y pasó por el Theater an der Wien para llegar a la iglesia evangélica de Dorotheergasse, en la que recibió la confirmación. Después pasó por la Ópera de Corte y el edificio de la Musikverein y finalizó en el Zentralfriedhof (cementerio central). Su tumba se encuentra cerca de la de otros genios musicales como Beethoven, Schubert o Brahms.










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